El beneficio que una empresa obtenga en un ejercicio deberá destinarse; en primer lugar, a compensar las pérdidas de años anteriores si las hubiere; después, deben pagarse los impuestos correspondientes; la parte restante podrá destinarse a reservas y dividendo. 
El dividendo es la parte del beneficio que la compañía reparte entre sus propietarios, es decir, sus accionistas.
Como puede deducirse, el importe del dividendo depende de los resultados de la compañía en cada ejercicio y de su política de distribución de beneficios, por eso a las acciones se las considera un producto de renta variable.
Lo más habitual es que las empresas paguen dos dividendos al año a sus accionistas (dividendo a cuenta y complementario).
Las empresas que cotizan en la Bolsa española ofrecieron a sus accionistas una rentabilidad media por dividendo del 2,3% en 1997; una cifra que puede considerarse muy atractiva en comparación con el resto de mercados desarrollados.
A pesar del carácter variable del dividendo, en muchas de las empresas que cotizan en Bolsa el importe de los dividendos es bastante previsible. Así ocurre con las compañías eléctricas y con las autopistas, cuyos beneficios dependen, en gran medida, de la subida anual de sus tarifas.
Derecho a la transmisión

La diferencia positiva entre el precio de venta y el precio al que se compraron las acciones se denomina plusvalía o rentabilidad extraordinaria. Por lo tanto, un accionista puede rentabilizar su inversión por dos vías: el dividendo y la plusvalía.
Derecho preferente de suscripción
Cuando una sociedad anónima efectúa una ampliación de capital con emisión de nuevas acciones, los accionistas actuales tienen derecho preferente para suscribir (comprometerse a la compra) de las nuevas acciones. Este derecho también puede venderse; si la empresa de la que hablamos cotiza en Bolsa, los derechos se pueden vender en ella
Derecho a voto
Todos los accionistas tienen el derecho al voto en la Junta General de la empresa. La Junta General es la reunión que tienen todos los accionistas, ordinariamente una vez al año, para tomar decisiones relativas a la empresa, y entre ellas aprobar los ejercicios concluidos, nombramientos, etc.
Todos los accionistas tienen derecho al voto, con una simple restricción: sólo pueden votar directamente aquéllos que reúnan el número mínimo de acciones que se determine; aquellos accionistas que posean un número inferior de acciones pueden unirse para cubrir dicho mínimo y votar conjuntamente.
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