¿La Bolsa no es un simple juego de azar y adrenalina?

 

 

Quizá te sorprenda escuchar hablar de la Bolsa de Valores en términos de «Negocio» y no, como es habitual, como si de un inmenso casino se tratara.

A fin de cuentas….

 ¿La Bolsa no es un simple juego de azar y adrenalina? 

Bueno, voy a serte sincero: el azar y la adrenalina no tiene casi nunca mucho que ver con la situación en sí, sino fundamentalmente con la persona.

¿Qué quiero decir?

Es simple: si eres el tipo de persona que gusta de la adrenalina, si te gusta pensar que eres mucho más valiente de lo que deberías, si amas la sensación que te adviene un instante antes de tirar los dados, lamento decirte que probablemente todas las situaciones de tu vida sean una montaña rusa…

 
Cualquier actividad, sea o no del ámbito de los negocios, se puede enfrentar con  la debida  preparación, con responsabilidad y equilibrio o, por el contrario, como un juego de adrenalina.

 Claro, tu me dirás: «Pero ¿y el casino? ¿Se puede enfrentar con resposabilidad y equilibrio?

¡Desde luego!

¿¿Cómo??

Pues… ¡¡¡No yendo a él!!!

 Creo que me estás entendiendo.

Y no es que los Casinos no sean también un negocio inmenso. Lo son.

El problema es que el negocio es… ¡para el dueño del Casino! 

 

La inversión en Bolsa de Valores es totalmente diferente.

Se parece más al ajedrez o, mejor aún, a un juego de estrategia como en TEC o el Monopoly.

Por si estás pensando que en estos juegos de mesa también hay dados,voy a contarte un secreto…

¡en la vida también hay dados!

 Verdaderamente no se puede estar 100% seguro de nada en la vida; siempre existe un elemento de azar.

Pero toda persona sensata buscará siempre guiar sus pasos por el camino que más probablemente vaya a conducirlo a puerto anhelado.

 
Y  he subrayado «más probablemente» porque la Bolsa  de Valores, al  igual que la vida, no es un juego de azar; es un Juego de Probabilidades.

No se si la diferencia se te hace evidente, pero te aseguro que es enorme.

Azar es musitar un plegaria, cerrar los ojos y lanzar los dados, esperando que la caprichosa Diosa de la Fortuna de digne estar de nuestro lado.

Y cuando digo «lanzar los dados» quiero que entiendas que hay muchas formas de hacer ésto.

En realidad, cada vez que nos lanzamos sin pensar a una actividad para la cual no estamos debidamente preparados, estamos actuando más como el jugador de musita su cábala que como el empresario que mide los riesgos.

Los dos pueden parecer igualmente valientes a primera vista, pero sólo uno sabe lo que está haciendo.

 

Así pues, la Bolsa de Valores no es un Casino aunque muchos de diviertan jugando a los dados con ella (¿o debí decir mejor a la Ruleta Rusa?).

 ¿Por qué no?

 Porque la propia naturaleza de los títulos de inversión y su comportamiento en los mercados financieros nos permite aplicar distintos tipos de análisis que posibilitan limitar el riesgo en gran medida.

Recordemos: en el mundo de los negocios siempre existe el riesgo.

No existe ni existirá jamás un negocio de «Cero Riesgo».

La capacidad de medir adecuadamente los riesgos, aquilatarlos con los probables beneficios y decidir si un negocio vale la pena o no, es, precisamente, lo que diferencia a los hombres de negocios exitosos de los que no lo son.

La Bolsa de Valores debe ser siempre vista como un negocio, y tratada como tal.

Jamás un sujeto responsable se «jugaría» los ahorros de toda su vida «por un pálpito».

 

No te confundas: El mundo de las inversiones tiene poco que ver con los pálpitos, y casi todo que ver con el análisis concienzudo de los pros y contras de cada oportunidad.

Supongamos que Juan es una persona que posee un importante capital para invertir.

A diario  le llegan decenas de proyectos de inversión, ya sea en propiedad inmobiliaria,  en  importación/exportación, en  desarrollos comerciales, etc.

Evidentemente sería muy irresponsable de parte de Juan invertir su dinero sin más en cualquier proyecto que le sonara bien.

Si Juan es un inversor profesional, y no un novato destinado a perder su fortuna en un abrir y cerrar de ojos, sin duda se interioriza en los pormenores de cada proyecto, consulta con especialistas en cada campo si es necesario, y aplica sus propias estrategias de ponderación de riesgos para decidir en qué proyecto de los muchos que llegan a su escritorio vale la pena arriesgar su dinero.

Y digo arriesgar porque siempre existe un elemento de riesgo en todo negocio, pero cuanto más haya refinado Juan sus herramientas de control de riesgo, tanto más segura será la inversión y la ganancia.

Evidentemente Juan perderá de dinero a veces con proyectos que no se desarrollaron de acuerdo a lo esperado, pero en promedio tendrá más aciertos que pérdidas.

Esta última es, sin duda, la fórmula ganadora.

Es entonces cuando la gente, viendo como crece su fortuna, empezará a decir que lo que pasa es que Juan tiene «olfato» para los negocios; que con eso se nace, etc., etc.,etc.

Pero la verdad es tan cristalina ahora, en plena Era de la Información, como lo era a la luz de las velas de principios del siglo XX cuando Edison dijo:

«El éxito está compuesto por un 1% de inspiración
y un 99% de transpiración» 

 Los jugadores suelen invertir los términos de esta ecuación, y por eso serán siempre jugadores, aunque sean dueños de un Banco en Suiza.

Por lo tanto, si quieres convertirte en un inversor profesional en la Bolsa de Valores, debes aprender de Juan, y comportarte como un hombre de negocios y no como un apostador.

Permiteme hacerte unas cuantas preguntas:

Un hombre que compra 1000 acciones de una empresa determinada porque ha oido que a su primo le fue bien con ellas…

¿Es un Hombre de Negocios o un apostador?

 Una persona que compra acciones en la Bolsa sin haberse detenido nunca a estudiar las gráficas que le muestran su comportamiento en el mercado…

¿Será un Hombre de Negocios o un apostador?

Alguien que decide lanzarse al mercado y probar suerte sólo porque está de moda y parece que a todo el mundo le va bien con ésto…

¿Qué cosa es?

 Si a tí te gusta el mundo de los negocios y las inversiones, te felicito.

Pero te ruego que hagas a un lado desde este mismo momento la idea de que puedes hacer dinero fácil en este mundo.

Y si de la Bolsa de  Valores se trata, te garantizo que lo que sí se puede lograr con suma facilidad es perder todo tu dinero.

Para ello sólo basta actuar irresponsablemente, como lo hace, aunque te parezca difícil de creer, el 90% de los «inversores».

 No te lo recomiendo.

 La Bolsa no es un Casino. Operar en Bolsa ni siquiera es divertido o contituye una atracción social.

Sólo existe una única razón para operar en Bolsa: Ganar Dinero.

No la pierdas de vista.

Y para ganar dinero hay que actuar responsablemente. Hay que convertirse en un auténtico profesional.

Si te acercas a la Bolsa de Valores como un profesional, descubrirás que es un excelente negocio.

Un negocio con características verdaderamente únicas.

 

Déjame compartir contigo las cosas que más me gustan de operar en la Bolsa de Valores:

 

  • No tienes horarios. Puedes operar el día y a la hora que quieras.
    En realidad, con mi método de inversión sólo tendrás que hacer el «trabajo duro» (unas 2 o 3 horas) una o dos veces al mes.
  • No estás sujeto a un determinado lugar geográfico. Si debes mudarte o simplemente deseas viajar por el mundo, puedes seguir ganando dinero sin problemas.
  • No estás atrapado por la realidad económica de un país o región. Tus ingresos no dependen de los avatares de la economía local.
  • No tienes jefe, ni oficina, ni empleados, ni proveedores.
  • No debes vender nada, ni mantener inventarios, ni recibir inspecciones.
  • No tienes que lidiar con clientes insatisfechos, ni con garantías, reposiciones, etc.
  • Puedes ganar dinero no sólo cuando el mercado está subiendo, sino también puedes ganar dinero (incluso más rápido) cuando el mercado está cayendo. (Ésto, la verdad, lo saben muy pocos inversores).
  • Y lo mejor de todo: Puedes «simular» tus transacciones en tiempo real, en el mercado real, con títulos y cotizaciones reales, pero con dinero ficticio, durante todo el tiempo que necesites para sentirte seguro de que tu método de inversión funciona.

No se si estás entendiendo a cabalidad el poder, sobre todo, de este último punto:

 

 

¿Qué negocio sobre la faz de la Tierra te permite simular
sin poner en riesgo ni un centavo de tu propio capital?

¿Puedes acaso «simular» un kiosco, o un ciber-café, o una tienda de comestibles o una inversión inmobiliaria; y si algo no sale como lo esperabas simplemente das marcha atrás, dices: «No Juego Más», y te guardas tu dinero para una mejor oportunidad?

 

¡Claro que NO!

 

Pero, aunque no lo creas, en la Bolsa puedes hacer justamente ésto.

Es, de hecho, el único negocio en el  mundo que  te permite «simular»,  y  convertirte en un inversor experimentado sin arriesgar ni un centavo.
Este único beneficio, a mi parecer, es Oro en Polvo.

 

¿Entiendes ahora porqué te dije antes que la Bolsa de Valores es un negocio con caranterísticas inigualables?